El derrame de residuos orgánicos, producto de las actividades pecuarias, representa un impacto ambiental que puede mitigarse. Inclusive, la aplicación de buenas prácticas medioambientales es un ejercicio beneficioso para el planeta, y así para el productor.

Si bien la excreción masiva de camarones, cerdos, pollos, vacas u otros animales de granja genera exceso de nutrientes al ambiente, es el manejo, almacenamiento y aplicación al suelo de los efluentes lo que puede marcar la diferencia en el ecosistema. Y es ahí donde radica la labor de los productores, granjeros y camaronicultores.

Estos residuos orgánicos, bajo una manipulación adecuada, pueden inclusive representar una positiva fuente de nutrientes para la agricultura. Sin embargo, su mala utilización puede ocasionar un impacto ambiental indeseado.

Por ende, resulta fundamental evaluar las emisiones dadas por las actividades intensivas de cría animal. Ya sean por ejemplo de nitratos, cuyo impacto genera disturbios ecológicos en ambientes acuáticos; o el amoníaco, proveniente especialmente del excremento y orina de los rumiantes, entre otros.

Impacto ambiental de químicos

Por otra parte, el uso inconsciente de químicos puede ocasionar un impacto ambiental perjudicial. Por ejemplo, los pesticidas pueden aniquilar a aves, insectos y peces del río. E inclusive su efecto nocivo puede seguir latente en los sedimentos durante muchos años.

Las malas condiciones en campos de pastoreo o terrenos con lodos de ganado también pueden ser perjudiciales. Estas contribuyen a la contaminación bacteriana de las aguas interiores y costeras y al fracaso de los estándares de calidad ambiental.

Igualmente, los productores deben estar al tanto de cómo aplicar estrategias de zonificación en el país, así como planes obligatorios de gestión de los nutrientes. Además, evaluar la posibilidad de acuerdos contractuales entre los productores pecuarios y los agricultores en esta materia.

Dejamos algunos otros consejos para reducir el impacto ambiental:

  • No permita que el ganado vacuno o porcino tenga acceso directo a efluentes de agua. En su lugar, proporcióneles acceso a bebederos con agua potable en todo momento.
  • Los adelantos tecnológicos deben destinarse a incrementar la eficacia de la alimentación y la cría de los animales, así como de la sanidad pecuaria y camaronicultora.
  • Asimismo, debe situarse las zonas de cría lo más cerca posible a tierras agrícolas, a fin de aprovechar los desechos.
  • No emplee a ningún contratista o compañía agrícola sospechosa involucrada en la distribución de sus desechos orgánicos. Asegúrese que sean competentes, capacitados y conscientes de los requisitos legales en el manejo de estos elementos.
  • No utilice pesticidas, medicamentos veterinarios o productos químicos sin que haya una necesidad identificada. Estas acciones deben realizarse igualmente por personal instruido en el área.
  • No permita que el agua de lluvia que pueda circular por los criaderos de aves se descarguen directamente a un curso de agua.
  • Tampoco rocíe pesticidas directamente a un curso de agua.

Estas son algunas de las recomendaciones que damos continuamente, a fin de proveer de un ambiente saludable para la cría y alimentación de la camaronicultura, avicultura, porcicultura y ganadería. Un planeta verde es responsabilidad de todos.

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