En la época de calor, muchos estanques de camarón pueden experimentar problemas debido a la baja supervivencia del crustáceo. Los camarones, al igual que los peces, son especies de sangre fría. Sus temperaturas cambian según el entorno externo.

Esta característica es diferente de la función de las criaturas de sangre caliente o de las especies homeotérmicas como las vacas, cerdos u otros animales de cría. La temperatura afecta especialmente la respiración del camarón, ingesta de alimentos, su asimilación, el sistema inmunológico y el crecimiento.

Igualmente, como consecuencia, suele presentarse una mayor tasa de conversión de alimento. En estas condiciones, además, la alta temperatura dentro del ecosistema genera con frecuencia una formación de fitoplancton sobre la superficie.

Es por ello que resulta recomendable ser cultivado a una temperatura que oscile entre los 23 a 30° centígrados. Sin embargo, esto puede variar dependiendo de factores como la etapa de vida del camarón. Por ejemplo, en camarones pequeños, de menos de 1 gramo de peso, pueden crecer más rápido en agua tibia (30° centígrados). Los camarones de mayor tamaño, de 12 a 18 gramos, pueden aumentar su crecimiento bajo una temperatura de agua de 27° centígrados.

Cuando la temperatura es inferior a 15° centígrados o superior a 33° centígrados durante 24 horas o más, es probable que los camarones perezcan. El camarón puede estar en riesgo bajo temperaturas que oscilen los 15° Celsius y superiores a los 30-33° C.

Impacto de la temperatura en aves y mamíferos

En el caso de las vacas, cerdos, pollos y otros mamíferos de granja, las altas temperaturas pueden generar un balance nocivo. Es conocido como estrés por calor. Se mide por la cantidad neta de energía térmica que fluye en el entorno y la cantidad producida por el propio animal.

Un desequilibrio que puede ser ocasionado por una variedad de combinaciones entre los factores ambientales. Por ejemplo, la luz solar, irradiación térmica, temperatura del aire, humedad y movimiento. Igualmente, pueden influir características del animal, como especie, tasa de metabolismo y mecanismos de termorregulación.

En climas cálidos, los períodos de altas temperaturas tienen un efecto negativo en la salud y el rendimiento de los animales, y el efecto del estrés causado por las temperaturas elevadas puede provocar grandes pérdidas económicas debido a una mayor mortalidad y una menor productividad.

Las aves tienen un mecanismo adicional para promover el intercambio de calor entre su cuerpo y el medio ambiente, que son los sacos de aire. Son muy útiles durante el jadeo, ya que promueven la circulación de aire en las superficies. Gracias a esto contribuyen a aumentar los intercambios de gases con el aire y, en consecuencia, la evaporación a la pérdida de calor.

Asegurese de proveerle, junto a la nutrición que le ofrece Molinos Champion, de un suministro continuo de agua. Y además cerciórese de brindarles un espacio techado y con ventilación para su desenvolvimiento diario.

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